(RPP) La Sarita se presentará en vivo el 11 y 31 de agosto, respectivamente, sobre el escenario de La Noche en Barranco. A este evento se sumarán Bareto (11 de agosto) y los noveles Colectivo Circo Band (31 de agosto). El motivo: recaudar dinero para invertir en la producción de su esperado nuevo disco al que llamarán “Mamacha Simona”.
Lo novedoso de estas reuniones lo pondrá Colectivo Circo Band, joven agrupación que emerge del circuito independiente, mostrando una fusión entre la música y la performance circense, mucho color, y sonido latino que conjuga una extensa gama desde el ska hasta el guaguancó, este potente combo se mostrará junto a La Sarita el 31 de agosto. La cita es a partir de las 10:00 pm y la entrada sólo cuesta 20 soles.
Un nuevo grupo ha nacido bajo el cielo gris de la ciudad de Lima, es el grupo Kenyara. Esta agrupación está integrada por músicos amantes del folklore latinoamericano y libres en nombre del jazz, ellos son Sergio Valdeos, Fredy Gómez y Cali Flores. Por sus antecedentes, su propuesta musical es una fusión del folklore peruano con el jazz y ritmos brasileros.
El trío aparece en la escena musical con un álbum bajo el brazo titulado simplemente Kenyara, Música Peruana Contemporánea. Esta placa contiene 10 temas pulcramente elaborados, llenos de una textura fina que linda entre las quenas, una armónica percusión y la envolvente guitarra acústica.
armónica percusión y la envolvente guitarra acústica.
Cali Flores es el responsable de darle el clima de percusión, Fredy Gómez entona hábilmente las milenarias quenas y zampoñas mientras que Sergio Valdeos digita acertadamente las notas sublimes de la fusión en su guitarra.
La propuesta de Kenyara es interesante e innovadora, redonda e impactante, dulce e hipnótica, pues sus experiencias individuales han cuajado en forma increíble en una química sin igual mezclando así, los ritmos tradicionales peruanos, el compás afro cubano y la libre armonía del jazz.
“Auqui auqui”, “Maracatú”, “Canela”, “Nashka”, “Phatchay”, son algunas de las piezas musicales incluidas en esta primera placa que muestran al mundo. Fue grabado y mezclado estrictamente en estudio digitales peruanos y con este gran esfuerzo pretenden llevar el arte que proponen a diferentes puntos cardinales del mundo.
Cada integrante ha enriquecido su arte trabajando al lado de otros músicos muy profesionales, por ejemplo Fredy Gómez ha laborado con el Dúo Hermanos Gaitán Castro y actualmente es el manager de los Gaitán; Sergio Valdeos integró las filas del eximio guitarrista Carlos Hayre y participa en el grupo brasilero de cuerdas Maogani; Cali Flores quien también participa paralelamente con el jazzista peruano Manuel Miranda, integró Vientos del Pueblo, Tiempo Nuevo, Latinoamericanto y fue músico de apoyo de Cecilia Barraza, Gian Marco, y Cheo Feliciano. Justamente, la participación de los músicos de Kenyara en otros proyectos musicales determinará su existencia.
Busco y busco, no logro encontrar la música del grupo "Tiempo Nuevo", donde cantaba MArtina Portocarrero y era digido por Celso Garrido Lecca (GUAU! pareciera algo increible… ). Se supone que este grupo fue el primero en desarrollar la canción popular con un contenido de protesta. Bueno así lo entiendo de esta genial entrevista que le hacen a Celso Garrido Lecca, donde empieza hablando del viejo taller de Música popular dentro del Conservatorio Nacional, copio el inicio de la entrevista ¡IMPERDIBLE!:
Podemos empezar hablando de lo que fue el Taller de la Canción Popular del Conservatorio Nacional de Música.
Yo había tenido en Chile una experiencia con la música popular debido a mi contacto con un grupo que se llamaba Inti Illimani, y muy especialmente con Víctor Jara [compositor e intérprete popular chileno, víctima de los luctuosos sucesos acontecidos durante el golpe de Estado del Gral. Augusto Pinochet, en 1972]. Éstos intercambiaban muchas veces experiencias musicales, en muchas de las cuales yo colaboraba, generalmente dando un aporte desde mi perspectiva académica. En los últimos tiempos, antes del golpe de Pinochet, yo era profesor de la Facultad de Música de la Universidad de Chile, y estaba haciendo un ballet para el Ballet Nacional de Chile, que incorporaba los elementos de la nueva canción que se daba en ese momento. Esta experiencia fue muy rica, desgraciadamente fue frustrada porque vino el golpe… Después de eso llegué al Perú con mucho material y un rico bagaje de experiencias; quise volcarlos aquí, donde no había nada similar en ese momento. Se dio la circunstancia de poder en ese momento fundar un grupo, que fue «Tiempo Nuevo», que siguió posteriormente su propio camino una vez que se incorporó al circuito local de conciertos y recitales.
En el Conservatorio había una gran reacción contraria, negativa hacia todo lo popular: había un tremendo divorcio entre lo que era popular y lo que era académico, con un sentido de que la música debía seguir «la gran tradición europea» porque de otro modo era primitiva. Ante esto comencé en 1975 con un programa no oficial, pero dentro del conservatorio, que era el Taller de la Canción Popular, cuyo objetivo era que los jóvenes que no tenían formación musical pudieran tener las nociones generales técnicas y desarrollar mucho mejor su arte. La idea del taller era, primero, que los estudiantes tuvieran una «alfabetización musical» y un conocimiento general de lo que era la música popular latinoamericana; difundir este conocimiento y generar un respeto mayor hacia nuestro folklore e instrumentos musicales, así que hubo profesores especiales para todas estas áreas. Hubo también un profesor de quechua y hasta uno de movimiento escénico. Y cuando yo entré como director [del Conservatorio] esto se cimentó, se fortaleció, obviamente, contra toda la reacción del profesorado del Conservatorio, que un tanto horrorizados veían entrar «la quena, charango y bombo» como decían ellos, al Conservatorio, a ese lugar «sacrosanto». Pero poco a poco esto se fue rompiendo, y la cara pública del Conservatorio la daba el Taller de la Canción Popular, en el área de Proyección Social. Al salir yo de la Dirección (1979), obviamente vino una nueva visión, un nuevo director que encontró que todo esto debía suprimirse. Siempre se dice que el Perú es un «país Penélope», donde se teje y desteje permanentemente, y eso es la más absoluta verdad.