¡ARTE SUBVERSIVO!

July 25, 2007

El sueño del pongo

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February 9, 2007

ENTREVISTA A CELSO GARRIDO LECCA

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Debo gritar mi admiración por la música y la vida de Celso Garrido Lecca, el trabajo junto a Victor Jara. Aquí copio una entrevista que le realizó Jose Gabriel Chueca del diario  Celso Garrido Lecca tiene de pronto expresiones maravillosas sobre el arte, sobre el peru y sobre su vida…

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Celso Garrido Lecca 

"Aun antes de salir del colegio había decidido estudiar música. Pero tuve que ponerme de acuerdo con mi padre, quien pretendía que yo tuviera una verdadera carrera", recuerda Celso Garrido Lecca. ¿Por qué se interesó en la música?
Mi madre tocaba el piano. Recuerdo que yo, cuando tenía tres años, me escondía debajo del piano de cola, para oír el sonido desde ahí. Y a eso de los 13 o 14 años comencé a aprender a tocar el piano. Usted vivió en Chile.
En 1950 obtuve una beca para estudiar en Chile, país que estaba mucho más adelantado en música. Por eso me quedé allá por casi 25 años. En Chile hice mi formación musical y mis primeras obras y conciertos. Y fui profesor y director de la carrera de Composición Musical, en la Universidad de Chile, hasta que se produjo el golpe del general Pinochet; entonces, regresé al Perú. Antes de eso, el gobierno de Allende fue muy dado a las artes.
Había un movimiento cultural renovador que involucraba la canción popular. Yo estuve vinculado con aquello. Incluso colaboré en una obra con Víctor Jara para el Ballet Nacional de Chile. Trabajamos con Violeta Parra y grupos como Intilimani y Kilapayún. Pero el golpe frustró todo. Sin embargo, quedaron grabados 40 minutos de música que recuperé posteriormente. ¿Cómo los recuperó?
Hubo amigos que ocultaron las grabaciones en la entidad oficial donde se hicieron. Catorce años después pude obtener una copia. Hoy existe un proyecto para llevarlo a escena. Cuando usted regresó al Perú hizo un taller de canción popular en el Conservatorio que dejó huella.
En varios países había una evolución musical que puso al día el folclore o la música popular con posibilidades nuevas. Cuando llegué al Perú, quise implementar eso. Tenía la convicción de que el lenguaje de la música popular era bastante primario y que podía enriquecerse con una visión más universal, sin que perdiera sus raíces. Ahí convoqué a jóvenes músicos y creé el conjunto Tiempo Nuevo. Famoso conjunto.
En 1975, en La Cabaña, lanzó su primer recital y tuvo un impacto enorme. Era música latinoamericana y peruana, pero con un vuelo mayor. Cuando fui director del Conservatorio, eso se cristalizó académicamente, como un programa paralelo. ¿Cuál era el propósito de eso?
Que los estudiantes de la llamada música clásica no se aislaran de su contexto y que pudieran enraizarse. Hoy uno tiene la sensación de que la música clásica está cerrada sobre sí misma y que abre algunas ventanas para que uno se acerque a contemplarla.
Nulturalmente, el Perú sufre un atraso de 30 años y, en la música, más aún, porque la población crece y tiene menos acceso cada vez a los servicios culturales. Agrava eso que las instituciones musicales del gobierno se hayan ido deteriorando. Y que se cerrara la otra orquesta sinfónica que hubo hasta hace poco y que permitió el crecimiento de la música académica o, digamos, culta que yo llamo oculta, porque nadie la conoce. Una universidad no debe limitarse a crear tecnócratas. El nuestro es un país Penélope, porque todo lo que teje lo desteje. Y por eso tampoco tenemos historia. Todos empiezan de cero, permanentemente. ¿Cuáles son sus motores creativos?
A mi regreso al Perú tuve un reencuentro con el folclore. Ahí busqué elementos para proyectar en la música oculta, con instrumentos como el charango o la guitarra. He hecho varias obras con ellos, después de estudiarlos a fondo. Para mí, aquello fue darle a los jóvenes un conocimiento y también recibir de ellos la idiosincrasia de la música producida en nuestras regiones y de esos instrumentos. Ese fue al aprendizaje que luego volqué en mi producción académica. Su obra es variada.
Recuerdo una cantata, Kuntur Wachana, que hicimos con letra de Federico García. La presentamos en La Cabaña, con proyección de imágenes en ese momento, eso no se hacía, ahora es común. He compuesto en todos los géneros, desde la simple canción hasta mi Sinfonía N2, que escribí para coro. Hay otras obras que por circunstancias ajenas no se han podido estrenar, como El movimiento y el sueño, obra con texto de Alejandro Romualdo. Está ahí archivada. Seguramente, cuando yo esté requetemuerto, se acordarán de ella. ¿La música le da para vivir?
¡Es una pregunta irónica! Con mi jubilación del Conservatorio no podría vivir. Pero tengo derechos de autor y un premio, Tomás Luis de Victoria, que me ha permitido proyectar mi vida en mi vejez. Gracias a ello pude organizar mi obra. Toda está grabada, pero a nadie le interesa conocerla, excepto en el extranjero. El año pasado se tocó una obra mía en Venezuela, Chile, Colombia, en Brasil la orquesta de Sao Paulo es excelente. Aquí, tan solo hay silencio.

Sobre las busquedas de un arte subersivo

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Al empezar a escribir sobre arte no tenía idea de como ordenar todos mis intereses. Empecé de alguna manera motivado por la música, fue algo más fácil empezar a escuchar  música de Víctor Jara mientras estaba en el colegio. El encuentro con Víctor a mitad de la secundaria me inspiró muchísimo, me motivo y emocionó. De otro lado Mercedes Sosa interpreta de una manera las canciones que me han marcado en determinados momentos… Solo le pido a Dios, Todo Cambia, El unicornio azul, Volver a los 17. Bueno, la música se presentó de alguna manera accesible, gracias a la piratería. Luego aquí en Lima he podido ir a algunos conciertos. La trova, el jazz, el rock progresivo y el huayno van dándole la banda sonora a mi vida.

Con el teatro y la plástica las experiencias han sido diferentes dado lo difícil que resultó acceder al teatro y a la plástica. Para empezar a ir al teatro o a una galería me ha tomado mucho tiempo, en verdad aun no he ido a una exposición en una galería que recuerde con gratitud, (aunque tengo noticia de muhcas exposiciones que fueron espectaculares y trataban temas interesantísimos). 

Felizmente el año  2006 encontré al grupo Yuyachkani (estar pensando, estar reflexionando) no puedo dejar de expresar mi emoción al encontrarlos, nunca antes el teatro me había parecido tan interesante e importante. Me resulta genial el trabajo de Yuyachkani, y además la temática que tocan es estremesedora, además poco después me enteré de que Yuyachkani ha trabajado con los miembros de CASA SUR, incluso que la obra Santiago, sin duda mi obra de teatro favorita hasta ahora, estaba dedica a Maruja Martínez cuando fue estrenada en el 2000.

Intenté empezar a escribir esto  para ordenar lo que está pasando en este blog y mi cabeza sobre el arte, creo que si has leído algo de lo previo que escribí sobre el arte, resulta claro que no puedo dejar de ligar el trabajo artístico con el proceso de cambio social. Para mí, el arte es una forma de exteriorizar cosas que tenemos dentro, contemplar una obra y producirla es una forma más de comunicarse, De cambiar al otro.  Hacer y consumir arte es otra forma de mirar a los ojos, de encontrase, y cuando dos se encuentran, se miran los ojos, los dos cambian.

Por eso el titulo ARTE SUBVERSIVO, que se podría relacionar perfectamente con la idea de Guerrilla Cultural de Jorge Miyagui, el arte como algo que invita a replantearse la elación con la realidad, que motiva cambiar un orden indeseado de las cosas. Que remueve las emociones y ayuda a construir utopías.






















 

Blog hecho para buscar y encontrar un arte subversivo peruano. Por ahora editado por Gonzalo y Salvacha .